lunes, 23 de abril de 2012

DICCIONARIO CULONARIO

Antes de volver con la primera receta de la nueva temporada, no podía pasar por alto un importante acontecimiento que tuvo lugar durante mi destierro voluntario, que fué tela de divertido a la par que emocionante.

Resulta que un día recibí un inesperado mail del ínclito Juan Abarca, cantante, guitarrista y principal compositor del grupo de música Mamá Ladilla.
Además de confesarse seguidor de mis andanzas, el amigo Juan me comentó que estaban preparando un nuevo álbum que no solo iba a ser un simple CD con canciones.

La idea era acompañar el disco con un libreto a todo color en el que gente de renombre del mundo de la música, de la tele, del cómic y de la literatura participaría en forma de colaboración a su libre albedrío.
Nombres tan ilustres como el Gran Wyoming, Kike Turrón, Juako Malavirgen, el Sevilla de Mojinos Escozíos y la grandísima Monty Peiró (por mencionar algunos), estaban metidos en el ajo, así que os podéis imaginar mi sensación de halago al saber que Juan quería contar también conmigo para este ambicioso proyecto.

Enseguida me puse manos a la grasa, y decidí confeccionar una especie de glosario con términos de cocina, pero claro..... a mi estilo gilipollesco, plagado de tontunas y chorradas. 

En pocos meses, la aventura de Mamá Ladilla se hizo realidad bajo el título de 
JAMÓN BEIBE....



No tardé en recibir el libro-cd ya terminado, (gracias Juan) y solo puedo decir que todo el contenido, absolutamente todo, era para quitarse el sombrero. 
En mi caso, las acelgas.
Me sentí muy orgulloso de poder ver plasmada mi "obra" en un producto tan elegante y tan bien rematado, por eso creo que debo compartirlo con vosotros.

Aquí tenéis mi...



ACHTUNG!!:  Pescado de origen alemán perteneciente la familia de los túnidos con el que hay que tener máximo cuidado.
AGUACATRE: Fruto tropical, ideal para tomar en hamaca o cama ligera.
ALCAPORRO: Arbusto de la familia de las Caparidáceas, cuyas flores en salmuera colocan si se fuman.
AZAFRANK: Condimento perseguido por los nazis durante la II Guerra Mundial. Consultar “El Diario de AzaFrank”.
BERRO: Berdiguero, Bekinés, Bastor Alemán gue grece junto a los ríos de agua gristalina.
BIZCORCHO: Masa correosa que se prepara en el horno y que se utiliza mayormente para decorar el belén.
CACAHUELE: Fruto seco (o no) de olor desagradable que se sirve como aperitivo en bares de baja calaña.
CALAMAR:  Abreviatura de “me cawen en la mar”.
COCIDO MADRILEÑO: Ebrio, embriagado. Borracho residente en la capital.
CONPOTA: Dulce de frutas que induce al vómito. Ingrediente inevitable en un desayuno de resaca.
CONDIMIENTO: Complemento que sirve para sazonar las comidas y que rara vez dice la verdad.
CROQUIETA: Porción de masa casera estática e inmóvil.
CUERPACCIO: Carne de buey cortada en finas láminas que goza de unas estupendas proporciones anatómicas.
ESA LADILLA: Conjunto de verduras y hortalizas que habitan en los genitales con poca higiene. Esa ladilla puede ser rusa.
ESCALÓPEZ: Filete empanado, que debido a su apellido suele pasar desapercibido.
ESMMENTHAL: Variedad de queso tierno, producto de la imaginación.
ESTRAGÓN: Glotón. Que come mucho.
FIDEONE: Plato basado en la paella, pero en plan minimalista (y por lo tanto caro) compuesto de un único fideo.
GAZPOCHO: Miscelánea triturada de pan, aceite, tomate, pepino y otras verduras echadas a perder.
HABBA: Cuarteto sueco de legumbres, que alcanzó la gloria gracias a canciones como “Waterluz” o “Chiquetete”
HORCHUTA: Zumo obtenido de la chufa, que algunos toxicómanos insisten en inyectarse por la vena izquierda.
KOTOCHA: Cogote de merluza de grandes proporciones.
LANGOSTIA: Crustáceo marino proclive a meterse en movidas. Por lo general, sale escaldado.
LEFADURA: Sustancia fermentada que se acumula en los calzoncillos de algunos adolescentes después de que el 
“plum cake”  haya subido.
MENEXTRA: Estofado de carne y verduras con doble de ternera.
MERMEADA: Almíbar de frutas en conserva con propiedades diuréticas. Orina de sabor dulce.
PAPA-YA: Fruta tropical que siempre avisa a su padre cuando ha terminado de hacer alguna tarea.
PECHUNGA: Porción de pollo con poca grasa, que sin embargo provoca la caída del pecho.
PICHÓN: Pene de tamaño descomunal.
QUESADILLA: Postre típico asturiano que produce sueños angustiosos. Ver “Quesadilla en Elm Street”
RAPPE: Pescado con gafas y túnica de aspecto espantoso. Da buen sabor a las sopas y es el único pez que adivina el futuro.
VERDERECHO: Molusco bivalvo de color verdoso que estudia para ser abogado.
VINAGRIETA: Salsa emulsionada que debido a su acidez, puede provocar fisuras en la vajilla. No digamos en el orto.

Tampoco quería aburriros en exceso, así que faltan algunas definiciones que sí vienen en el libreto del disco.

Aparte de las canciones y el gran número de colaboraciones, una de las cosas más cachondas que podréis encontrar en el CD, es una colección de desternillantes palíndromos que se curraron entre Alberto Monge, Javier Álvarez y el propio Juan Abarca.
Para el que no lo sepa, un palíndromo es una frase con más o menos sentido que se lee igual al derecho que al revés.
Os dejo algunos, pa que os echéis unas risas.....

ASÓ RANAS ANA ROSA - ¿SACO TETA, Y YA TE TOCAS? - NO REÍR: Y RIERON - SATUR FOLLÓ FRUTAS¿ALÓ? ¿LA M.I.R.? PON RUTA A SATURNO, PRIMA LOLA - A LA RUSA, RASÚRALA - ME REPELE ESE ELEPÉ: REM - ¿OÍDO JOSE MARI? MÍRAME, SO JODÍO - YO HALLO PUS. ESE PAYASO ES AGAG, LA NALGA GASEOSA. YA PESÉ SU POLLA HOY - EL BULO SERÁ RESOLUBLE - ¿A CACA? SÍ ELOISA, ASÍ OLÉIS: A CACA - LUZ AZULADA DA LUZ AZUL

Como véis, Jamón Beibe está repleto de paridas....ésto es solo un pequeño muestrario del inmenso contenido que tiene, pero vamos.... es Juan el que mejor sabe explicarlo.



Gracias por todo, máquina.  Fué un honor participar.

Y ahora, me despido de vosotros al estilo que me ya ha contagiado Juan para los restos.....

Atontamente, Julito. 

Publicado originalmente el 23/4/ 2012

domingo, 15 de abril de 2012

POLLO EN PEPITORIA


POLLO EN PEPITORIA
(para 4 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 2 Cuartos Traseros de Pollo de Corral
- 75 grs. de Almendras
- 2 Huevos
- 2 Dientes de Ajo
- 1 Cebolla
- Pan
- 6 Hebras de Azafrán
- Nuez Moscada
- 1/2 Vaso de Brandy
- 1 Cucharada de Harina
- Perejil

 No sé si alguna vez os he hablado de mi amiga Pilar de "a la luna se le ve el ombligo". Creo recordar que sí, pero por si por un casual no lo hubiera hecho, debo deciros que ella es mi amiga cibernética más antigua; casi desde que los del Pentágono inventaron Internet. Y no exagero. 
Pilar y yo nos conocimos cuando había que entrar a la red con un módem al que solo le faltaba ser de madera. Era cuando había que girar una manivela y tras una serie de horribles pitidos,  una operadora te daba paso. Yo preguntaba algo, y a los 15 o 20 minutos, Pilar me respondía.
Eran otros tiempos: caducos y desfasados, pero a la vez muy entrañables.

 Han pasado ya muchas lunas desde entonces (con ombligo y sin él), y a pesar de ello hemos seguido manteniendo el contacto y nunca hemos terminado de perdernos la pista.  Fruto de esa relación siempre complaciente (amén de nuestra pasión por la cocina), es esta nueva aventura gastronómica.

Pilar colabora con un distinguido grupo de bloggers que se hacen llamar "Recetario Mañoso" y cada mes le dan protagonismo a un ingrediente en torno al cual, cada uno se curra una receta. En esta ocasión era el turno de las almendras, y casi dándome un tirón de orejas por mi holgazanería, Pilar me pidió que les hiciera un plato, pero no tuve más remedio que decirle: "mejor hago una receta, que la alfarería no se me da bien".

Y como tampoco me gusta mucho el dulce, la mejor receta que se me ocurrió basada en las almendras fué un clásico entre clásicos: el pollo en pepitoria.

Esta es una receta con mayúsculas, tal vez la mejor forma que existe de comer un guiso de pollo, así que ....

ASÍN SE HACE:

Antes de nada, deciros que antiguamente nuestras abuelas hacían esta receta con gallina en lugar de pollo, pero la gallina tiene la carne más dura y correosa, aparte de la mala fama que acarrea por su promiscuidad, algo que nunca he llegado a entender del todo, porque ya me diréis el atractivo que puede tener una gallina. No es precisamente un ejemplo de evolución.
La madre naturaleza es sabia. Nunca se equivoca. ¿Sabéis por qué los gallos no tienen manos? Pues porque las gallinas no tienen tetas. Así de simple.

Por eso vamos a utilizar pollo de corral, mucho más sabroso y tierno. Lo vamos a salpimentar, lo vamos a pasar por harina y lo vamos a sofreir hasta que se dore un poco.



A continuación ponemos un chorrito de aceite de oliva en una olla, añadimos la cebolla cortada en juliana y antes de que se tueste, agregamos los trozos de pollo y mezclamos bien.



Espolvoreamos media cucharada de nuez moscada sobre el conjunto, damos unas cuantas vueltas (al guiso, no a la olla) y añadimos el brandy.


Esperamos un minutillo a que se evapore el alcohol y seguidamente lo cubrimos de agua. Tapamos y dejamos cocer a fuego medio.
Mientras tanto, cortamos unas rebanadas de pan en cuadraditos y lo sofreímos junto a las almendras y el ajo bien picado.

Si sobran almendras, las guardamos para dárselas a las gallinas, ya que según la leyenda urbana, comer almendras hace que crezcan mucho las tetas. Y con la miga de pan, lo mismo y por el mismo motivo. A ver si así....
Aunque insisto: es una leyenda urbana. Que ya os conozco a algunos y sois capaces de prescindir del pan y las almendras para sustituirlos por silicona. Ni se os ocurra !!!!


Cuando el pan con las almendras empiece a dorarse, lo retiramos del fuego y lo machacamos en el mortero junto a unas hebras de azafrán. Y cuando digo azafrán me refiero a azafrán de verdad. Nada de colorante, o nuestro esfuerzo no habrá servido de nada. No tenéis más que ver como acabó el Maikel Jackson por abusar del colorante.

Este majado lo incorporamos al guiso y bajamos el fuego para que se vaya haciendo a fuego lento, durante una media hora aproximadamente.

Durante ese tiempo nos habrá dado de tiempo de sobra a cocer dos huevos, y esta vez sí: de gallina  (mira que tener huevos en vez de tetas....)
Es practicamente el último paso, ya lo único que nos falta por hacer es trocear la clara y añadirla a la olla. La yema es mejor estrujarla para que dé algo de densidad a la salsa. Tal vez con una sola sea suficiente. Con la otra ya sabéis: se deja secar y bola gratis para el próximo partido de futbolín.

Rectificamos de sal si fuera necesario...... y plato terminado, amigos.


Espero que os guste tanto como a mi y que mi aportación al Recetario Mañoso haya servido para algo.

Un beso muy especial para Pilar. Gracias por todo amiga. 


Cocinero en pruebas para esta  receta: MARCIAL MENDRAS

martes, 20 de diciembre de 2011

GRAN PUCHERO DEL APOCALIPSIS


GRAN PUCHERO DEL APOCALIPSIS
(para 4 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 1/2 Kg. de Alubias Negras o Frijoles
- 1/2 Careta de Cerdo
- 1 Chorizo Asturiano
- 1 Morcilla Asturiana
- 1 Punta de Jamón
- 1 Cebolla
- Pimiento Rojo
- 1/2 Vaso de Vino Blanco
- Cebollino

No se habla de otra cosa en estos días: el fin se acerca, amigos. Es ya inminente.
Según las profecías mayas, nos quedan menos días en la tierra que al barco de Chanquete en el último episodio de Verano Azul. 
Han vaticinado la fecha, pero no cómo va a suceder. No sabemos si el apocalipsis va a producirse por un desastre natural, por un meteorito, por una erupción solar, por un ataque extraterrestre o lo que sería peor.... por un nuevo disco de King África o Enrique Iglesias, algo en lo que realmente acojona pensar, y que en este último caso sería devastador para la raza humana.

Tampoco han dicho si va a ser por la mañana o por la tarde. En cualquier caso, y sea como tenga que ser, no nos podemos permitir el lujo de que el fin del mundo nos pille con el estómago vacío porque nadie sabe lo que hay en la otra vida.
Tal vez solo haya colifror y raíces para alimentarse. así que nada mejor que esperar el cataclismo con el cuerpo bien servido.

Y qué mejor que un buen guisote colmado de calorías para hacer frente a esta presunta hecatombe, más aún cuando uno de los ingredientes principales es precisamente de origen maya. Las alubias negras o frijoles es el mejor legado que nos dejó esta civilización sin ningún genero de dudas.

Hay quien dice que fué su calendario, pero no puedo estar de acuerdo por dos motivos principales: primero, porque por culpa de este invento han conseguido ponernos los huevos de corbata a todos; y segundo, porque nuestros calendarios molan mil veces más. No me vayas tú a comparar un círculo de piedra gastada y llena de moho con un almanaque de los Talleres González, con esa pedazo de gachí enseñando las brevas.
No hay color, hombre. No hay color.

ASÍN SE HACE:

Como todo guiso de alubias que se precie, el primer paso consiste en dejar las legumbres sumergidas en agua la noche anterior. 


Un truco muy recomendable para que no se nos olvide: 
En el mismo momento de decidir llevar a cabo la receta, hay que poner 20 o 30 alubias sobre la almohada para que al acostarnos nos acordemos.


No es infalible, ya que no siempre vamos al catre para encontrarnos con Morfeo. Y menos en mi caso, que soy de los que fingen en la cama....Ya me entedéis.......hago que duermo. 
Al final es otra cosa lo que pongo en remojo, y en consecuencia las alubias acaban apareciendo en los lugares más insospechados.

Al día siguiente, y si nos quedan fuerzas, ponemos un chorrito de aceite de oliva en una olla, donde saltearemos brevemente las judías una vez escurridas y aclaradas.
Las cubrimos de agua fría, y añadimos un poco de sal.

Dejamos que hierva unos 20 minutos, y seguidamente añadimos al puchero el kit asturiano consistente en chorizo, morcilla, tocineta ahumada y punta de jamón.

Si los mayas hubieran conocido ésto, estoy seguro de que jamás se hubieran extinguido

Durante el proceso de cocción, nos cuidaremos de desespumar regularmente el guiso para retirar las impurezas y el exceso de grasa.
Y mientras la olla hace el conveniente chup chup, vamos a realizar el sofrito con la cebolla y el pimiento rojo cortados en cuadraditos, más la careta de cerdo troceada.




Primero pensé en hacer el puchero con oreja, pero tuve la mala fortuna de llegar tarde a la carnicería y solo les quedaba una. No me la quise llevar porque observé que en el interior había un Whisper XL de esos, lo cual indicaba que el cerdo portador debía de ser sordo y me dió mucha pena.
El carnicero insistió en que era la chapa de identificación, pero la decisión de cambiar la oreja por careta ya estaba tomada.


Debo admitir que lo de la careta es un poco gore, muy de peli de terror. Ves ahí el hociquillo del cochinito y te da un poquito de espanto, pero el sabor que se recibe luego a cambio es espectacular. Además, qué leches!!!....da más yu-yu una careta de la Cospedal o de Bush, qué queréis que os diga.
Por otro lado, la singularidad temática de la receta casi lo estaba exigiendo. 

Bien...pues una vez que el sofrito comience a tomar color, añadimos medio vaso de vino blanco, damos un buen calentón para que evapore y lo agregamos a la olla.

Comprobamos el punto de sal y añadimos más agua si fuera necesario para romper la cocción. Siempre fría !!!!
Es lo que en términos de cocina se conoce como "asustar". ¿No nos asustan los mayas con sus profecías? Pues nosotros asustamos a sus frijoles.

Fuego lento durante un par de horas , y ya tendremos a punto nuestro puchero apocalíptico.
Espolvoreamos con cebollino picado para decorar, y a zampar.
¿Que al final no pasa nada y no se acaba el mundo? Pues eso que os habréis metido pa el cuerpo.



Cocinero en pruebas para esta receta (quién sabe si el último):  FRANCISCO CHINILLO


miércoles, 29 de abril de 2009

CORDERO CON GRANADAS

CORDERO CON GRANADAS
(para 2 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 1 Pierna de Cordero
- 1 Granada
- 1 Cebolla
- 1 Diente de Ajo
- 1 Hoja de Laurel
- 1/2 Vaso de Agua
- 10 Semillas de Cardamomo
- 1 Cucharada de Ras el-Hanout
- 1/2 Cucharilla de Cúrcuma
- 1 Pizca de Comino Molido
- Pimienta Negra
- Perejil Rizado

El otro día estaba haciendo algo de zapping (único deporte que practico de manera asidua), cuando de repente apareció en un programa de estos de cotilleo una pájara cuyo nombre no recuerdo.

Era la típica maruja con la piel de color cuero y más arrugas que el culo de un elefante fruto de tanto rayo UVA y tanto lifting mal hecho, que se vanagloriaba de su juvenil aspecto cuando la cruda realidad es que daba verdadera grima verla. No es que tenga nada en contra de las operaciones de estética, pero.... ¿es que esa gente no se da cuenta de que por mucho que intenten rejuvenecerse artificialmente siempre se acaba notando y al final les echas más años de los que realmente tienen?

Es como los que insisten en quitarse años cuando les preguntas la edad.
¡¡¡Pero vamos a ver gilipollas!!!
Si lo que tienes que hacer es justo lo contrario, es decir, ponerte más años para que te digan: "coño, pos estas mu bien pa tu edad"

Encima la tía, tuvo el arrojo de decir que solo le faltaba quitarse unas leves patitas de gallo para parecer aún más joven. Y ahí fué cuando ya no pude más y pensé en voz alta:
"¿Patitas de Gallo? Eso no son patas de gallo hialagranputa. Eso son piernas de cordero!!"

Y así fué como esa frase terminó abriéndome la mente y las tripas, pasando de la nausea al apetito. A ver si no a santo de qué iba a contaros esta tontería.
Este plato no creo que le haga demasiada ilusión a mi colega Tito dado que tiene un trauma con los corderos que ríete tú de la Yodi Foster, pero ya va para dos años que publiqué mi última receta basada en este animalito, así que ya tocaba.

ASÍN SE HACE:

Para los que somos sensibles con los animales, como el gran poeta Manolo Rubiales y otros amigos, siempre supone un trauma llegar a la carnicería y pedir una pierna de cordero sin saber la suerte que ha corrido el animalito. Por eso yo siempre me aseguro de que se les cause el menor daño posible para que puedan seguir llevando una vida normal.


Comenzamos preparando el macerado de la carne que en este caso va a consistir en: pimienta negra molida, unas cuantas semillas de cardamomo, ajo bien picado, cúrcuma, comino y una especia llamada Ras El-Hanout que es la que se suele utilizar para hacer los pinchos morunos.
Esta última podéis encontrarla sin dificultad en cualquier carnicería marroquí. Seguro que hay alguna cerca de vuestro barrio.

Mezclamos todo bien y dejamos reposar. Todo depende de la prisa que tengáis, pero ya sabéis como va esto: cuanto más tiempo, más sabor obtendrá la carne.


Mientras el cordero se va aclimatando a las especias, podemos aprovechar para desgranar la granada. Para esto hay un truco que consiste en partir la granada por la mitad y darle golpes secos con el canto de una cuchara para que vayan cayendo las semillas. Después hay que separar los pequeños fragmentos amarillos para que no amargue. Les damos un lavadito y las reservamos (me parece que acabo de cometer laísmo, leísmo o como coño se diga).

A continuación cortamos la cebolla en juliana, y la ponemos a rehogar en una olla junto a una hoja de laurel y aceite de oliva. Antes de que se empiece a tostar añadimos los trozos de cordero.
Salpimentamos y removemos hasta que la carne cambie ligeramente de color.


Esto se hace para conservar los jugos de la carne en su interior y se le llama sellar, término muy familiar en tiempos de crisis, y que al que más o al que menos nos ha tocado practicar recientemente en la cola del I.N.E.M. verdad?

Bien. Pues una vez listo, colocamos todo el conjunto en una bandeja de horno y le agregamos un vaso de agua. Podéis usar vino blanco, pero cuando se trata de cordero queda mejor con agua. Al menos eso dice siempre mi madre y yo....... pues siempre he sido muy buen hijo. Muy obediente.
Un beso mamá.

Metemos la bandeja en el horno y lo tenemos más o menos 40 minutos a 180º.
Lo del tiempo y la temperatura lo pongo como algo referencial, ya que yo siempre uso la infalible técnica del "hostias, que bien huele!!!" y sobre todo, la visual:


Así tal cual ya podría comerse y pringar en la salsa resultante, pero vamos a hacer algo mejor: vamos a separar las piezas de carne, y vamos a meter el resto en la batidora. Bueno, en la misma batidora no. Mejor en el vaso que acompaña dicho artilugio.

Vais a comprobar que nos queda una salsa ligera de color amarillo vivo que utilizaremos como fondo para decorar el plato. A continuación ponemos las piezas de cordero por encima, y para terminar las semillas de granada y un ramillete de perejil rizado (como el que salía en Barrio Sésamo, pero sin cuernos)


NOTA: No ha sido intencionado, pero me acabo de percatar que hemos mezclado lo árabe con granada y si no me equivoco, ambas partes tuvieron follón hace unos 500 años cuando lo de Boabdil, el pacto de Córdoba y toda aquella movida. Espero no haber levantado viejas ampollas, que ya ha llovido un poco desde entonces, joer.

Cocinero en pruebas para esta receta: CRISPÍN CHOMORUNO

miércoles, 22 de abril de 2009

CHAMPIÑONES AL AJILLO SUPERSÓNICOS


CHAMPIÑONES AL AJILLO SUPERSÓNICOS
(para 2 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 1/2 Kg. de Champiñones
- 2 Dientes de Ajo
- Perejil a Discreción
- Cayena en Polvo
- Aceite de Oliva Virgen Extra
- Sal Maldon

Presupuestos. Facturas. Papeleo. Burocracia. Llamadas. Altas. Bajas. Declaración de la Renta. Excel (me cawen su p...) Viajes. Compromisos. Proyectos...muchos proyectos.
En definitiva: carencia absoluta de tiempo libre.
Por un lado esta bien porque así no hago el perro más de la cuenta y al mismo tiempo me mantengo ágil y activo, pero por otro....joer, menudo coñazo.

Lo de coñazo lo digo sobre todo porque estoy volviendo a mis orígenes culinarios más abyectos, cuando era un jovencito emancipado prematuramente, es decir: mucha comida de sobre, mucho precocinado, fritangas y demás recursos de cocina rápida.

Por otro lado estan las diferentes Thermomixes, Superchefs y resto de cacharros ultramodernos, a los que solo les falta un cajón lleno de billetes para que parezcan una caja registradora. Yo no los entiendo (ni quiero), así que ultimamente he desempolvado mi vieja freidora, descubriendo que lo de la alta velocidad no es exclusivo de las líneas ADSL ni de la Fórmula 1.

¿Que no es sano? De acuerdo. Pero tampoco podemos ser tan tiquismiquis con el tema de las calorías porque tarde o temprano (más temprano que tarde) acabaremos cometiendo un descuido y la cagaremos cuando nos comamos un bollito o una hamburguesa en un fast-food.
Las dietas son pa un ratito, no os engañéis.

Bueno, a lo que iba (por cierto, estoy un poco hasta los huevos de la palabra "iba"). Que tonteando con la freidora, hace poco di con la receta de champiñónes al ajillo más rápida y deliciosa que os podáis imaginar.
Os cuento.

ASÍN SE HACE:

Comenzamos encendiendo la freidora y la ponemos a potencia media.
Seguidamente lavamos los champiñones bajo el chorro de agua fría y los aciguatamos hasta que queden más o menos como el Janfri Bogart, es decir, que solo se les vea el sombrero y parte de los pies.

Cuando los tengamos bien limpios, buscamos dos piezas que tengan forma y tamaño similares y los reservamos. Luego os cuento para que nos van a servir.

Los champiñones restantes los cortamos en trozos medianos del tamaño aproximado de una palomita de maíz, y les volvemos a dar otro lavadito con el fin de eliminar cualquier rastro de tierra que pudieran tener.

Os habéis fijado que en todo momento estoy hablando de los champiñones en plural, incluso en el título de la receta ¿verdad?
Esto no es casual y lo hago por una sencilla razón: resulta que el otro día pedí en un bar una de champiñón al ajillo y me trajeron eso: UN champiñón a la plancha. UNO!!!!
"Haber pedido alitas, que vienen muchas", me dijo el camarero, descuadrándome y dejándome con la duda de si en el fondo era un tío super-inteligente o tenía menos luces que un triciclo.
El caso es que razón no le faltaba.

Seguimos. Una vez escurridos los champis, los metemos tal cual en la freidora, y mientras tanto picamos un par de dientes de ajo y unas cuantas hojas de perejil. Lo machacamos bien en el mortero y le agregamos un buen chorro de aceite de oliva virgen.

Transcurridos 4,4 minutos, retiramos los champiñones de la freidora y los volcamos en un plato.
Espolvoreamos un poco de cayena en polvo por encima y les añadimos unos cuantos cristales de sal Madon.
Para terminar y coronar la faena, vertemos el contenido del mortero EN CRUDO sobre todo el conjunto.

Una vez que los probéis, me temo que ya siempre los haréis así.

En algo menos de 7 minutos, nos hemos sacado de la manga una receta gloriosa, con un sabor que no esperáis, y no solo eso.
¿Os acordáis de los dos champiñones que habíamos guardado? Pues bien, si los unimos con super-glue por la base del pie y les atamos una cuerda de bramante, nos habremos fabricado un yo-yo cojonudo. Y supersónico.

A esto le llamo yo cocina con resursos.

Cocinera en pruebas para esta receta: EULALIA LIOLI


martes, 21 de abril de 2009

BERROS CALLEJEROS


BERROS CALLEJEROS
(para 3 personas humanas, no siempre han de ser pares)

INGREDIENTES:

- 150 g. d Berros
- 1 Docena de Navajas
- 3 Rebanadas de Pan de Molde
- 1 Bolsita de Tinta de Calamar
- Nata Líquida
- 2 Dientes de Ajo
- Aceite de Oliva
- Vinagre de Jerez
- Zumo de Limón
- Perejil

¿Quién no recuerda aquellas películas de finales de los 70 terriblemente dobladas en las que se narraban las peripecias de aquellos sirleros de pantalones campanudos que afanaban coches y atemorizaban a las viejecitas a modo de tirón de bolso?
Demasiado larga la pregunta ¿no?
Rectificamos: ¿quién no se acuerda del "cine quinqui"?

El Vaquilla, Navajeros, El Pico, Deprisa Deprisa, Colegas..... y por supuesto PERROS CALLEJEROS!!!
Esas pelis siempre estaban en el Top 1 de los video-clubs y en su día fueron todo un hito comercial.

De algún modo, me apetecía rememorar aquellas viejas cintas y hacerles mi particular homenaje partiendo de una inusual ensalada a base de berros (me lo pusieron a huevo con el nombre).

Los berros son unas plantas silvestres que crecen a orillas de los ríos, aunque cada vez son menos frecuentes (tanto los berros como los ríos) y de silvestres tienen más bien poco.
Incluso cuesta encontrarlos en la frutería de toda la vida y no será raro que al final tengáis que patear unas cuantas calles o recurrir al rincón del gurmé de Galerias Preciados.

¿Comorl? ¿que ya no existe? Joer, si es que todo se extingue me cawen tó. Estamos acabando con el planeta.

ASÍN SE HACE:

Los berros que comercializan ahora suelen venir ya limpios y escurridos, cosa que es de agradecer ya que al mojarse pierden mucha consistencia y se quedan con menos lustre que el rabo de la pantera rosa.
Mirad que tersura tienen éstos. Estan más turgentes que las peras de la Natalia Verbeke, no me digáis que no.


Ahora, con mucho cuidado les vamos quitando los rabitos en la medida de lo posible para que no amarguen.


Una vez limpios, los reservamos y pasamos a la segunda parte de la receta que son los adoquines de pan Bimbo con los que vamos a acompañar los berros para que sean callejeros callejeros.
Para ello vamos a elaborar una salsa gris consistente en tinta de calamar diluida en 1 dcl. de nata líquida.
El aspecto da un poco de repelús y de mal rollo, pero os aseguro que está bueno.


A continuación quitamos la corteza a las rebanadas de pan y las vamos mojando en esa especie de agua de charco hasta que queden húmedas, pero no empapadas.
Las dejamos escurrir y las vamos depositando en la plancha, que deberá estar más caliente que los huevos de un ciclista.


Veréis que en pocos minutos el pan se va oscureciendo, siendo exactamente la idea que perseguimos.
Tampoco hay que tostarlo en exceso o se nos quedará marrón en lugar de negruzco. Una vez listo, lo cortamos en adoquines del tamaño que os dé la gana.

Con ésto, bien podría estar terminada la receta, pero.........¿qué sería de unos auténticos berros callejeros sin unas cuantas navajas? Vaya mierda de macarras entonces.

Para hacer las navajas, el único requisito es que sean frescas y de buena calidad. Tampoco hace falta que sean del mismo Albacete.
Las ponemos en el grill a fuego todavía más fuerte que antes y cuando empiecen a abrirse, las regamos con un majado de aceite de oliva, ajo y perejil.

Volando voooooy, volando vengo, vengooo

Y ahora, a aliñar los berros. Para ello vamos a hacer una vinagreta con aceite de oliva, sal, unas gotas de vinagre de jerez y otras tantas gotas de zumo de limón (la rodaja de limón también salía mucho en estas pelis).

Para presentar el plato colocamos los berros en el centro, los rodeamos con los adoquines callejeros de pan y terminamos colocando cuatro navajas pa intimidar a los que quieran meter mano antes de tiempo.


A por ello del "tirón", y a correr Torete que vienen los maderos.

Cocinera en pruebas para esta receta: SUSANA VAJAS

lunes, 6 de abril de 2009

SUSHI

SUSHI
(para 4 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 150 g. de Pez Espada
- 150 g. de Salmón Fresco
- 150 g. De Atún (más fresco todavía)
- 350 g. de Arroz Glutinoso Especial para Sushi
- 1 Paquete de Algas "Nori" en láminas
- 100 cl. de Vinagre de Arroz
- 2 Cucharadas de Azúcar
- Wasabi
- Salsa de Soja

Si hay un claro exponente de la cocina japonesa a nivel global, ese es sin género de dudas el Sushi.
Un plato que ha traspasado fronteras, aún con el handicap de acarrear el pesado lastre que supone para muchos comer pescado crudo, y eso contando que desde que vimos a Joselito comerse una docena de lapas y un pepino de mar sin pelar ni ná en Supervivientes, hemos superado muchos de esos prejuicios.
Yo, por lo menos
.

Es algo con lo que no comulga mucha gente (bueno, ahora en semana santa tal vez sí), pero yo soy de los que defiende a "carpa" y (pez)"espada" los sabores y texturas que nos ofrece el pescado sin procesar. Eso sí. Para garantizar el éxito, sobra decir que la materia prima deber ser fresquísima y de primera calidad.

Si os animáis, solo tenéis que daros una vueltecita por el mercado y dejaros arrastrar como ratitas de Hamelin al arrullo del típico pescadero de delantal verde a rayas gritando: "vaya lenguaito que tengooooooooy".
Seguro que todos conocemos uno verdad? Pos hala, venga.

ASÍN SE HACE:

El secreto de un buen Sushi reside en contar con los ingredientes adecuados, los cuales hoy en día no son nada complicados de encontrar gracias a la proliferación de tiendas de comida oriental por todo el territorio. Estos serían (aparte de los pescados) los más indispensables:


Vamos a comenzar con lo más difícil, que aunque os pueda sonar un poco a chino (perdón, japonés) es cocer el arroz. No vale sumergirlo en agua hirviendo y hala, a cocer hasta que reviente, no. Hay que seguir un rígido protocolo.
Para empezar, hay que lavar el arroz hasta que el agua quede totalmente cristalina, aclarando las veces que sea necesario.

Después debemos hervirlo TAPADO en algo más de 1/2 litro de agua durante 2 minutos a fuego fuerte, 10 minutos exactos a fuego medio, y dejarlo reposar otros 10. Todo el proceso sin destapar la olla.
¿Váis a poder evitar la tentación de mirar? Ya sabía yo que no.

El pescado también tiene su aquél y es muy importante el corte. Debe ser como los supositorios: cuanto más fino mejor, y me da igual que la Carmen de Mairena opine lo contrario.
A esta manera de cortar y presentar el pescado se le llama "Sashimi" y aquí tenéis una pequeña muestra de como debe ir el asunto:


El siguiente paso es comenzar a currarse los rollitos. No es que sea indispensable, pero nos ayudará mucho esa especie de esterilla de bambú llamada "Makisu" que podéis encontrar en cualquier tienda de los chinos, aunque tratándose de comida japonesa, lo suyo sería hacer la tontería completa y comprarla en un "todo a yen".

Una vez extendido el Makisu, colocamos una hoja de alga Nori donde irá enrollado el Sashimi.
Joer... Me estoy fijando en que casi todas las palabras japonesas tienen nombre de gimnasio...(¿?¿??)
Ahivá. Perdonad, que se me ha ido la pinza y me he saltado un paso.
Antes del pescado, debemos depositar el arroz en un extremo del Nori y aderezarlo con una mezcla de vinagre de arroz y azúcar calentado en el mini-ondas.


Seguidamente colocamos el sashimi haciendo una pequeña hendidura en el centro para que a la hora de cortarlo nos quede bien centrado.


Y ahora........ a enrollar.
No os preocupéis si queda algo ahuevado, ya que el alga Nori, al tener nombre de borreguito feliz, es muy dócil y fácilmente manejable.


Ya tenemos los rollos formados y solo nos queda cortarlos en rodajas. Mi consejo es que lo hagáis con un cuchillo bien afilado ligeramente mojado y que las lonchas sean más bien finas, que a mi se me fué un poco la mano con el grosor.


Para presentarlo, conviene distribuir de manera heterogénea las 3 variedades de pescado que hemos usado y acompañar el sushi con salsa de soja y una pequeña cantidad de wasabi.
Lo de la pequeña cantidad lo digo en serio. Para los que nunca lo hayan probado, no caigáis en el mismo error que mi Mari Carmen, que después de vestirse de geisha y todo para la ocasión, cometió la imprudencia de pringar el Sushi en el Wasabi como si fuera mayonesa.

Todavía se está acordando
(De ahí lo de "Memorias de una Geisha", jejejee)

Bueno amig@s. Después de todo no era tan difícil ¿verdad?
Ahora que os guste. Eso es otra cuestión.

Cocinero en pruebas para esta receta: SAKEDA OSINAWA

jueves, 2 de abril de 2009

TOFU-SIÓN


TOFU-SIÓN
(para 2 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 2 Porciones de Tofu de 100 g. c/u
- 1 Bolsa de Lechugas Variadas
- 100 g. de Frutas del Bosque Deshidratadas
- Grasa de Pato
- Aceite de Oliva
- Vinagre de Módena
- 1 Rebanada de Pan Tostado y Quemado

El tofu. Ese gran desconocido.
Bueno, últimamente no tan desconocido ya que todos han oído algo sobre este invento hecho a base de pasta de soja y con nombre de jugador brasileño de fútbol.
Dicen que es el equivalente de un bistec para los vegetarianos por su alto contenido en proteínas, aunque ya me gustaría a mi ver a un vegetariano después de 3 meses en la isla de los famosos a ver a por que se tiraba antes: si a por el bistec o a por el tofu.

Como no se sabe realmente en qué categoría encuadrarlo, tiene una ventaja cojonuda y es la siguiente: si alguna vez vais de expedición por alguna jungla y os asalta una tribu de antropófagos (caníbales que comen personas humanas), les decís que no sois ni de carne ni de pescao, que sois de tofu y ya verás que careto se les queda.
Podéis salvar el pellejo porque no sabrán como cocinaros.


Ahora, recemos para que nunca vean esta receta, que segun tengo entendido ya hay ADSL en casi todas las selvas.

ASÍN SE HACE:

Reconozco que al principio su aspecto de queso pasado de fecha me echó un poco para atrás, pero pudo más la curiosidad de ver a qué sabía aquello.
La textura me moló, pero nada más probar un pequeño fragmento en crudo me dije: "macho, ésto y el poliespan no creas que se diferencian en mucho", así que decidí dotar de sabor a los tarugos de tofu recurriendo al socorrido material de aprovechamiento.

En este caso fué la grasa de pato sobrante de mi anterior confit que había guardado en un pequeño tupper en el frigo, y que me vino de perlas para esgrimir mi plan de emergencia anti-vegetariano. Tenía que añadirle calorías como fuera, joder.


Solo tuve que dejarla licuar a temperatura ambiente y sumergir el tofu durante unas horas.


No sé si venderan este tipo de grasa suelta. Yo desde luego no la encontré y en su día me tocó pagar el pato. Como siempre.

Mientras terminaba de macerar el tofu, fuí colocando en el plato un fondo de lechugas de estas variadas, bien aliñadas con sal y aceite de oliva. En la bolsa ponen que ya vienen lavadas, pero yo no me fío. También pone la palabra "abrefácil" en los tetra-briks de leche y nunca hay huevos de abrirlos de un pellizco. Y eso que viene la línea de puntos dibujada.

Al mismo tiempo aproveché para ir preparando la salsa de acompañamiento. No estaba muy seguro de como hacerla y de pronto me acordé de mis frutas del bosque deshidratadas. Creo que acerté.


Fué tan fácil como ponerlas a hervir junto a medio vaso de agua y unas gotas de vinagre de módena, y esperar que se ablandaran. En 5 minutos estaba listo.


Lo siguiente que hice fue poner el grill bastante cañero de potencia y depositar el tofu. Al cabo de un rato, su aspecto había cambiado radicalmente. Ya no parecía un trozo de tiza cogida de un charco y se antojaba realmente suculento.

Una vez que se doró por ambas caras, puse las porciones de tofu sobre la pequeña colina de lechugas y pasé las frutas del bosque (aun calentitas) por la batidora.
Con la salsa resultante decoré uno de los laterales del plato y para terminar, rallé una tostada del desayuno que se me había quemado, espolvoreando las migas más negras sobre todo el conjunto.

Así de fashion quedó:

Y no solo eso. El cabrón estaba bien bueno

NOTA: Lo siento de veras por los vegetarianos más radicales, que seguro que se van a horrorizar al ver la grasa de pato, pero si algo tiene la cocina de fusión es precisamente eso: crear con-fusión.

NOTA 2: Un abrazo y un beso muy fuerte a todos los que me siguen leyendo a pesar de mis cada vez más frecuentes "ausencias". No es por falta de ganas, sino de tiempo, que lo sepáis.
Perdón por no poder visitar vuestros blogs con más asiduidad y por no poder responder a todos los comentarios.
Iba a decir que os quiero, pero ¿pa que? Si ya lo sabéis.

Cocinero en pruebas para esta receta: FRAN VUESA