martes, 18 de diciembre de 2012

GRAN PUCHERO DEL APOCALIPSIS


GRAN PUCHERO DEL APOCALIPSIS
(para 4 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 1/2 Kg. de Alubias Negras o Frijoles
- 1/2 Careta de Cerdo
- 1 Chorizo Asturiano
- 1 Morcilla Asturiana
- 1 Punta de Jamón
- 1 Cebolla
- Pimiento Rojo
- 1/2 Vaso de Vino Blanco
- Cebollino

No se habla de otra cosa en estos días: el fin se acerca, amigos. Es ya inminente.
Según las profecías mayas, nos quedan menos días en la tierra que al barco de Chanquete en el último episodio de Verano Azul. 
Han vaticinado la fecha, pero no cómo va a suceder. No sabemos si el apocalipsis va a producirse por un desastre natural, por un meteorito, por una erupción solar, por un ataque extraterrestre o lo que sería peor.... por un nuevo disco de King África o Enrique Iglesias, algo en lo que realmente acojona pensar, y que en este último caso sería devastador para la raza humana.

Tampoco han dicho si va a ser por la mañana o por la tarde. En cualquier caso, y sea como tenga que ser, no nos podemos permitir el lujo de que el fin del mundo nos pille con el estómago vacío porque nadie sabe lo que hay en la otra vida.
Tal vez solo haya colifror y raíces para alimentarse. así que nada mejor que esperar el cataclismo con el cuerpo bien servido.

Y qué mejor que un buen guisote colmado de calorías para hacer frente a esta presunta hecatombe, más aún cuando uno de los ingredientes principales es precisamente de origen maya. Las alubias negras o frijoles es el mejor legado que nos dejó esta civilización sin ningún genero de dudas.

Hay quien dice que fué su calendario, pero no puedo estar de acuerdo por dos motivos principales: primero, porque por culpa de este invento han conseguido ponernos los huevos de corbata a todos; y segundo, porque nuestros calendarios molan mil veces más. No me vayas tú a comparar un círculo de piedra gastada y llena de moho con un almanaque de los Talleres González, con esa pedazo de gachí enseñando las brevas.
No hay color, hombre. No hay color.

ASÍN SE HACE:

Como todo guiso de alubias que se precie, el primer paso consiste en dejar las legumbres sumergidas en agua la noche anterior. 


Un truco muy recomendable para que no se nos olvide: 
En el mismo momento de decidir llevar a cabo la receta, hay que poner 20 o 30 alubias sobre la almohada para que al acostarnos nos acordemos.


No es infalible, ya que no siempre vamos al catre para encontrarnos con Morfeo. Y menos en mi caso, que soy de los que fingen en la cama....Ya me entedéis.......hago que duermo. 
Al final es otra cosa lo que pongo en remojo, y en consecuencia las alubias acaban apareciendo en los lugares más insospechados.

Al día siguiente, y si nos quedan fuerzas, ponemos un chorrito de aceite de oliva en una olla, donde saltearemos brevemente las judías una vez escurridas y aclaradas.
Las cubrimos de agua fría, y añadimos un poco de sal.

Dejamos que hierva unos 20 minutos, y seguidamente añadimos al puchero el kit asturiano consistente en chorizo, morcilla, tocineta ahumada y punta de jamón.

Si los mayas hubieran conocido ésto, estoy seguro de que jamás se hubieran extinguido

Durante el proceso de cocción, nos cuidaremos de desespumar regularmente el guiso para retirar las impurezas y el exceso de grasa.
Y mientras la olla hace el conveniente chup chup, vamos a realizar el sofrito con la cebolla y el pimiento rojo cortados en cuadraditos, más la careta de cerdo troceada.




Primero pensé en hacer el puchero con oreja, pero tuve la mala fortuna de llegar tarde a la carnicería y solo les quedaba una. No me la quise llevar porque observé que en el interior había un Whisper XL de esos, lo cual indicaba que el cerdo portador debía de ser sordo y me dió mucha pena.
El carnicero insistió en que era la chapa de identificación, pero la decisión de cambiar la oreja por careta ya estaba tomada.


Debo admitir que lo de la careta es un poco gore, muy de peli de terror. Ves ahí el hociquillo del cochinito y te da un poquito de espanto, pero el sabor que se recibe luego a cambio es espectacular. Además, qué leches!!!....da más yu-yu una careta de la Cospedal o de Bush, qué queréis que os diga.
Por otro lado, la singularidad temática de la receta casi lo estaba exigiendo. 

Bien...pues una vez que el sofrito comience a tomar color, añadimos medio vaso de vino blanco, damos un buen calentón para que evapore y lo agregamos a la olla.

Comprobamos el punto de sal y añadimos más agua si fuera necesario para romper la cocción. Siempre fría !!!!
Es lo que en términos de cocina se conoce como "asustar". ¿No nos asustan los mayas con sus profecías? Pues nosotros asustamos a sus frijoles.

Fuego lento durante un par de horas , y ya tendremos a punto nuestro puchero apocalíptico.
Espolvoreamos con cebollino picado para decorar, y a zampar.
¿Que al final no pasa nada y no se acaba el mundo? Pues eso que os habréis metido pa el cuerpo.


Cocinero en pruebas para esta receta (quién sabe si el último):  FRANCISCO CHINILLO


domingo, 2 de diciembre de 2012

POLLO EN Mª JOSETORIA


POLLO EN Mª JOSETORIA
(para 4 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 2 Cuartos Traseros de Pollo de Corral
- 75 grs. de Almendras
- 2 Huevos
- 2 Dientes de Ajo
- 1 Cebolla
- Pan
- 6 Hebras de Azafrán
- Nuez Moscada
- 1/2 Vaso de Brandy
- 1 Cucharada de Harina
- Perejil

 No sé si alguna vez os he hablado de mi amiga Pilar de "a la luna se le ve el ombligo". Creo recordar que sí, pero por si por un casual no lo hubiera hecho, debo deciros que ella es mi amiga cibernética más antigua; casi desde que los del Pentágono inventaron Internet. Y no exagero. 
Pilar y yo nos conocimos cuando había que entrar a la red con un módem al que solo le faltaba ser de madera. Era cuando había que girar una manivela y tras una serie de horribles pitidos,  una operadora te daba paso. Yo preguntaba algo, y a los 15 o 20 minutos, Pilar me respondía.
Eran otros tiempos: caducos y desfasados, pero a la vez muy entrañables.

 Han pasado ya muchas lunas desde entonces (con ombligo y sin él), y a pesar de ello hemos seguido manteniendo el contacto y nunca hemos terminado de perdernos la pista.  Fruto de esa relación siempre complaciente (amén de nuestra pasión por la cocina), es esta nueva aventura gastronómica.

Pilar colabora con un distinguido grupo de bloggers que se hacen llamar "Recetario Mañoso" y cada mes le dan protagonismo a un ingrediente en torno al cual, cada uno se curra una receta. En esta ocasión era el turno de las almendras, y casi dándome un tirón de orejas por mi holgazanería, Pilar me pidió que les hiciera un plato, pero no tuve más remedio que decirle: "mejor hago una receta, que la alfarería no se me da bien".

Y como tampoco me gusta mucho el dulce, la mejor receta que se me ocurrió basada en las almendras fué un clásico entre clásicos: el pollo en pepitoria.
Fué mi madre, mi querida madre, la mejor de las cocineras (junto a mi padre, por supuesto), quien me enseñó a hacerlo y me pareció siempre tan sublime que pensé que utilizar el diminutivo "Pepi" era poco menos que un sacrilegio.

Esta es una receta con mayúsculas, con nombre propio, la mejor forma que existe de comer pollo sin duda ninguna, así que de Pepi nada. 
Mª José, señores......Mª José.

ASÍN SE HACE:

Antes de nada, deciros que antiguamente nuestras abuelas hacían esta receta con gallina en lugar de pollo, pero la gallina tiene la carne más dura y correosa, aparte de la mala fama que acarrea por su promiscuidad, algo que nunca he llegado a entender del todo, porque ya me diréis el atractivo que puede tener una gallina. No es precisamente un ejemplo de evolución.
La madre naturaleza es sabia. Nunca se equivoca. ¿Sabéis por qué los gallos no tienen manos? Pues porque las gallinas no tienen tetas. Así de simple.

Por eso vamos a utilizar pollo de corral, mucho más sabroso y tierno. Lo vamos a salpimentar, lo vamos a pasar por harina y lo vamos a sofreir hasta que se dore un poco.



A continuación ponemos un chorrito de aceite de oliva en una olla, añadimos la cebolla cortada en juliana y antes de que se tueste, agregamos los trozos de pollo y mezclamos bien.



Espolvoreamos media cucharada de nuez moscada sobre el conjunto, damos unas cuantas vueltas (al guiso, no a la olla) y añadimos el brandy.


Esperamos un minutillo a que se evapore el alcohol y seguidamente lo cubrimos de agua. Tapamos y dejamos cocer a fuego medio.
Mientras tanto, cortamos unas rebanadas de pan en cuadraditos y lo sofreímos junto a las almendras y el ajo bien picado.

Si sobran almendras, las guardamos para dárselas a las gallinas, ya que según la leyenda urbana, comer almendras hace que crezcan mucho las tetas. Y con la miga de pan, lo mismo y por el mismo motivo. A ver si así....
Aunque insisto: es una leyenda urbana. Que ya os conozco a algunos y sois capaces de prescindir del pan y las almendras para sustituirlos por silicona. Ni se os ocurra !!!!


Cuando el pan con las almendras empiece a dorarse, lo retiramos del fuego y lo machacamos en el mortero junto a unas hebras de azafrán. Y cuando digo azafrán me refiero a azafrán de verdad. Nada de colorante, o nuestro esfuerzo no habrá servido de nada. No tenéis más que ver como acabó el Maikel Jackson por abusar del colorante.

Este majado lo incorporamos al guiso y bajamos el fuego para que se vaya haciendo a fuego lento, durante una media hora aproximadamente.

Durante ese tiempo nos habrá dado de tiempo de sobra a cocer dos huevos, y esta vez sí: de gallina  (mira que tener huevos en vez de tetas....)
Es practicamente el último paso, ya lo único que nos falta por hacer es trocear la clara y añadirla a la olla. La yema es mejor estrujarla para que dé algo de densidad a la salsa. Tal vez con una sola sea suficiente. Con la otra ya sabéis: se deja secar y bola gratis para el próximo partido de futbolín.

Rectificamos de sal si fuera necesario...... y plato terminado, amigos.


Espero que os guste tanto como a mi y que mi aportación al Recetario Mañoso haya servido para algo.

Un beso muy especial para Pilar. Gracias por todo amiga. 


Cocinero en pruebas para esta  receta: MARCIAL MENDRAS